Tensión creativa. Así le llama mi psicologa, supongo que hablamos de lo mismo. Yo me refiero a eso que físicamente es como un fuego en el pecho, algo que arde, que vive. Es eso que cuando te olvidas que estás vivo y te pones gris te da una sacudida y te arranca con fuerza del pozo más hondo. Aunque te estés revolcando, aunque te resistas. Animicamente, en lo cotidiano, es esa sensación de querer completar todo, de ver la maravilla en cosas comunes y querer plasmarla, la necesidad de que quede grabado, que no se pierda. Es leer un libro y sacar, poner, emocionarse por la sensación de que alguien dice algo que te resuena, que te gustaría haber dicho. Y de nuevo querer guardar. Atesorar esa magia que ves. Es querer guardar hasta conversaciones, porque sabes que ahí hay pura esencia y que eso no se tiene que perder. Tensión creativa, es quizá el mayor de mis desvelos, que suenan poéticos pero también son incomodamente cotidianos, pero que valen la pena porque aunque sea tanto, aunque nadie te enseñó a canalizar, aunque desespere y se sienta raro, es lo que me hacer estar viva.